ARCO, pues sí hay feria


Eso es lo primero que sentí al atravesar la puerta del Pabellón 9 de IFEMA. 

Te reciben algunas piezas espaciales que te trasladan a la Bienale de Arquitectura. Como la Sphère Blance de Julio Le ParcBien. 


O la pieza de Arocha-Schraenen


Con eso ya olvidas el trayecto feo hasta la Feria, y el resto es dejarse embelesar por las obras. Las galerías han apostado por la belleza y por él volumen. Todo es grande! Otro ejemplo que quita el hipo son los Dialogos entre Tomas Saraceno y Analia Saban (el país invitado, Argentina). 

Luego ves que hay pintura. Mucha. La clásica, la del óleo y el acrílico y algún juego de texturas de clásicos como el Genovés. Y Hockney con su Ipad en el centro del mundo. 



Pocos neones ya, parece que han pasado de moda. Yo tengo el más bonito en casa, A ROSE IS NOT A ROSE ANYMORE de Enrique Baeza, y se lo pierden en ARCO. 

Pero los que había acaparan todos los flashes. Mirad:



Y, claro, alguna sorpresa por los suelos y por los cristales. Y otras cosas que me gustan. 

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Pasan las horas volando y por suerte no hay performances de tías gritando con sangre en la ropa. En Miami pensaron que una china que sufrió un navajazo de verdad en plena feria era unan instalaciones. Casi se desangra. Idiotas. 


Y otra vez si aún hay tiempo no pases por ARTMadrid, vete de cañas con los amigos, y en todo caso pasea por la #Urvanity o #Hybrid, que son más frescas y algún talento que se atreva a innovar de verdad saldrá de allí más que de ARCO; porque si algo echas en falta este año en la feria son piezas arriesgadas, todo magnífico pero ya lo habíamos visto, o en el mejor de los casos, imaginado. 

Aún así, hay feria en Madrid. Sí la hay, sí. 

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