333: Lita Cabellut

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En la posición 333 del top 500 de los artistas contemporáneos más cotizados (Artprice 2014) aparece esta mujer de origen barcelonés y gitano: Lita Cabellut.

Cuando el arte salva vidas, hay que mencionarlo, y si además asciende una de ellas a los mejores escenarios artísticos contemporáneos, aún hay que prestarle más atención.

Nació en 1961 en una barriada gitana de Barcelona. De su padre nunca supo nada y su madre, prostituta, la abandonó cuando solo tenía tres meses. Fue su abuela quien la crió pero, eso sí, a su manera, porque no la dejaba ir a la escuela. Vivió en la calle, pidiendo limosna por Las Ramblas o en el mercado de la Boquería hasta que la anciana murió, y fue internada con ocho años en un orfanato.

Su pesadilla terminó a los 13 años, cuando una familia adinerada decidió adoptarla y le cambió la vida. A pesar de ser analfabeta y disléxica, alcanzó pronto el nivel de sus compañeros de clase. La vocación artística le llegó el día en que sus nuevos padres la llevaron a Madrid a ver el Museo del Prado. Allí decidió que quería ser pintora y, tras varios años con profesores particulares de dibujo, entró en la Gerrit Rietveld Academy de Holanda, país donde acabó por fijar su residencia y en el que ha logrado un éxito mundial.

Él éxito le viene de composiciones como estas:

La-Perla-Negra

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Posee la fuerza y la determinación de los supervivientes. “Soy ante todo una mujer alegre y adoro la vida porque sé apreciar su valor”, asegura convencida en sus entrevistas.

A pesar de llevar más de 40 años fuera de España, conserva intacto su acento, marcado a fuego durante su niñez en la capital catalana: “De esa Barcelona, mis recuerdos son muy claroscuros, pero esos contrastes han perfilado cómo ahora veo el mundo. Amo profundamente esa ciudad por enseñarme los valores profundos, brutales, pero sobre todo humanos, que hacen que hoy aprecie la vida”.

Prostitutas, enfermos mentales, y vagabundos transitan por sus cuadros que pretenden, ante todo, golpear conciencias.

Es una forma de que aprendamos a verlos, a sentirlos. Me gusta fijarme en la gente que tiene menos voz, y empatizo con la gente que está sola, y con la soledad”, reflexiona la pintora.

El pasado se hace presente en las obras de Cabellut, en las que  trazos desgarrados que recuerdan a Lucien Freud y Francis Bacon- dos de sus pintores favoritos y fuente de inspiración, ‘con esas pinceladas neuróticas Freud es un maestro en describir la crueldad’, afirma- representan el “lado más olvidado de la sociedad”, con el que “empatiza especialmente”.

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Hoy, Lita dice estar en paz con su pasado y asegura que vive su mejor momento artístico. En 2016 le van a dedicar exposiciones monográficas en Beirut, Hong Kong y Holanda.

Sin embargo, Lita Cabellut, es poco conocida en nuestro país a pesar de ser cada día más trascendente en el mercado del arte internacional; Londres, Hong Kong, Beirut se la disputan, y nosotros, que vamos casi siempre “a rebufo”, nos haremos eco tarde, seguramente en 2017 habrá una exposición organizada por fundación de Antoni Vila Casas, hasta ahora el único coleccionista nacional que se ha interesado y apostado por ella.

Esperaremos, y mientras, vigilaremos su trabajo, porque no hay que perderse nada del arte que surja de las manos y la mente de esta mujer.

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